GESTIONAR LA ANSIEDAD DE LA REENTRADA A LA OFICINA

Con las herramientas del Mindfulness en la Empresa

Estamos a las puertas de una semi-normalización de la vida, también la laboral, después de 15 meses de pandemia. Las empresas y organizaciones hacen planes para la reincorporación presencial de cara a septiembre, de forma parcial o completa. Y esto genera sentimientos contradictorios en muchas personas.

Si bien, por un lado, anhelamos el retorno a una vida con menos restricciones y más sociabilidad, por otra parte la pandemia ha causado un gran impacto emocional que no podemos menospreciar.

El COVID19 ha comportado un sentido de amenaza a nuestras vidas que nos ha tocado profundamente. La recogida en casa y el teletrabajo han hecho que asociemos los hogares con la seguridad y el confort. Y salir de esta zona segura, con la pandemia aún vigente y muchas incertidumbres, es un reto que genera ansiedad y malestar, emociones ambivalentes y, muy posiblemente, pérdidas de concentración y de rendimiento en el trabajo.

Gestionar la ansiedad de la reentrada a la oficina con Mindfulness

Desde el mindfulness nos abrimos a la experiencia del momento presente tal como es. Poniendo atención también a las emociones desagradables o difíciles de sentir. Porque los estudios de las últimas décadas muestran que, cuando intentamos evitar una emoción, se da el efecto contrario, de amplificación. Y es que las emociones están aquí para transmitirnos mensajes importantes para nuestra adaptación al entorno. Y, francamente, la ansiedad es una respuesta razonable a esta situación extraordinaria de readaptación que se nos pide. Cuando escuchamos nuestras emociones con la información que tienen para darnos (en este caso un “vigila”), se aflojan y se disuelven más rápidamente.

Después de atender a las emociones presentes, las validamos y buscamos formas saludables de gestionarlas. Buscando una respuesta positiva en vez de una reacción automática.

En este caso, el abanico de respuestas posibles puede incluir: transformar el miedo en cautela, avanzar poco a poco, aprender a gestionar los pensamientos negativos y a aflojar las capas de tensión, buscar formas de relajarnos y de calmar la mente a demanda, saber reconocer los aspectos positivos de la vuelta a la oficina, tratarnos con amabilidad cuando nos invada la ansiedad, etc. Seguidamente encontraréis reflexiones y prácticas específicas destinadas a gestionar la ansiedad.

Gestionar la ansiedad de la reentrada a la oficina

Prácticas para gestionar la ansiedad de la reentrada a la oficina:

  • En primer lugar puedes asegurarte de diferenciar el miedo de la prudencia. Es decir, comprobar que en tu entorno laboral se siguen tomando las medidas sanitarias necesarias. Esto te dará mayor sensación de control y una visión más objetiva de los riesgos reales que, seguramente, relajará parte de la tensión.
  • También puedes mirar de incorporarte a un ritmo que te haga bien, exponiéndote gradualmente a la situación, comprobando que es inocua, y reforzando así tu seguridad interna.
  • Mira de aplicar el escaneo positivo cuando vayas al despacho: fíjate en las cosas que la reincorporación facilita, los beneficios de la presencialidad, de la socialización, etc. Haz un esfuerzo para percibir los aspectos positivos de la reentrada, porque ya sabemos que nuestra mente tiene un sesgo negativo por defecto y tiende sólo a fijarse en las cosas negativas y los posibles peligros. Anota cada día tres cosas que hayan ido bien en el trabajo gracias a la presencialidad. De este modo pondrás también atención a las ventajas.
  • Decide gestionar los pensamientos difíciles. Házlos conscientes. Escríbelos cuando los detectes y, si no es el momento de abordarlos, decide no alimentarlos y déjalos pasar. Ponerlos por escrito te permitirá sentarte, cuando realmente tengas tiempo y no sea disfuncional, y comprobar la realidad del pensamiento, su proporcionalidad y cuál es la mejor respuesta. Y de paso estarás aprendiendo a soltar los pensamientos intrusivos …
  • Reconoce también las emociones difíciles: la desazón, el malestar, el miedo, la ansiedad, la preocupación. Obsérvalas en tu cuerpo y dales un nombre. Haciendo esto estás saliendo de la absorción en la emoción. Ya que, activando tu conciencia, además de la emoción que lo llenaba todo, ahora está el observador. La emoción ya no te arrastra y este sitio de observador te da una cierta distancia y un tiempo para decidir qué es lo mejor que puedes hacer con este sentir.
  • Y es probable que lo mejor que puedas hacer sea tratarte bien mientras estás sufriendo. Es muy útil empezar por relajarnos físicamente, ya que el cuerpo y la mente tienen una interacción profunda, y es muy difícil que la mente se pueda relajar si el cuerpo está tenso. Puedes hacer deporte (que quema el cortisol, la hormona de largo recorrido del estrés), yoga para deshacer las capas de tensión corporal, pedir un masaje, darte una bañera, buscar el contacto con las personas que amas (la oxitocina regula nuestro sistema de seguridad y bienestar), lo que te funcione mejor a ti …
  • También puedes hacer respiraciones abdominales en cuenta atrás, del 50 al 0, llevando toda tu atención a las sensaciones de la inspiración y la exhalación, al movimiento del vientre. Mira de hacer inspiraciones largas y plenas, en 4 o 5 tiempos, llenando bien los pulmones. Y exhalar lentamente también, en 4 o 5 tiempos. Esto te ayudará a regular la mente y recuperar la calma.
  • Quizá puedes recuperar los principios del Mindfulness de la autocompasión: recordar que no estás solo en esto (la sensación de aislamiento amplifica el sufrimiento), que muchas personas están pasando por lo mismo y te pueden entender. Recordar que, como otras cosas negativas que hemos vivido, esto también pasará. Y tratarte con amabilidad mientras dure el sufrimiento. Aquí puedes encontrar una práctica de afrontamiento compasivo y, en este video de instagram, encontrarás la práctica guiada del gesto compasivo, muy útil para recuperar el bienestar y el equilibrio.
  • Habla abiertamente de ello. Con tus compañeros, con tu jefe, con los amigos. Las palabras sanan. Las que ponemos nosotros cuando expresamos lo que sentimos. La escucha que recibimos. Las que nos devuelven y nos permiten ver que todos pasamos por aquí en un momento u otro. Y de paso normalizamos la dimensión emocional en el trabajo, nos humanizamos.
  • Finalmente, cuando te invada una sensación intensa de ansiedad, llévate el momento presente, aquí y ahora. Y pregúntate: “En este momento, ahora mismo, aquí, está todo bien?” Y, en el próximo instante, si se vuelve a presentar, abordalo de la misma manera. Momento a momento. Paso a paso. Una y otra vez, tantas como sea necesario. Recuerda que te estás adaptando a una situación extraordinaria y que es normal sentir inquietud y ansiedad.
  • Y vuelve a tu cuerpo siempre que puedas, a las sensaciones corporales, a la planta de tus pies cuando andes, a los sentidos, escucha los sonidos de tu alrededor y hazte presente, no dejes que la mente anticipe escenarios catastróficos. Tu cuerpo siempre vive en el momento presente y, estar presente en él, detiene la rumiación excesiva.

“Inspirando, siento mis fuertes emociones. Exhalando, sonrío. Me quedo en la respiración para no perderme.”

THICH NATH HAHN

Estas son algunas de las herramientas del Mindfulness para gestionar la ansiedad de la reentrada en la oficina a nivel individual. A nivel corporativo, se pueden hacer Talleres y sesiones de Mindfulness en la Empresa para transmitir estas y otras herramientas de gestión mental y emocional y también para enfatizar los aspectos positivos del regreso a la presencialidad, del trabajo conjunto y fortalecer la cohesión de grupo. Puedes consultar los Talleres de Mindfulness para Empresas aquí.

Y recuerda también que cada viernes hacemos sesiones online de mindfulness para cultivar estos y otros recursos.